En Unidad de Pediatria Avanzada nuestra oftalmóloga Carolina Garcia realiza el diagnóstico oftalmológico de los niños. Los primeros años de vida son fundamentales para el perfecto desarrollo de la visión. Por ello, en Unidad de Pediatria Avanzada consideramos que un diagnóstico precoz en los niños es determinante para poder corregir los defectos oculares y no dejen secuelas que pueden persistir durante toda la vida. Son los padres los que deben recurrir al oftalmólogo infantil para realizar revisiones periódicas, ya que muchas veces los niños no son conscientes que no ven bien. El ojo del niño está en constante desarrollo hasta alcanzar su madurez a los 7 u 8 años. Un diagnóstico precoz de cualquier anomalía puede ofrecer una solución total y definitiva a la misma.

La visión de un recién nacido supone un 5% de la visión de un adulto normal. Entre el primer y tercer año alcanza 50%. Entre los 5 y 6 años de edad, el niño debe lograr el 100% de visión en cada uno de sus ojos.

El desarrollo visual del niño en los primeros meses de vida se desarrolla de la siguiente manera:

  • De 0 a 1 mes: Si hay mucha luz cierra los ojos. Percibe los contrastes del claro oscuro. Su campo de visión no supera los 30 cm.
  • De 1 a 2 meses: Se queda encandilado mirando las caras de sus papás. Ya sigue sus manos con la vista cuando entra en su campo de visión. Sólo reconoce el blanco, negro, rojo, verde y gris. Dirige la cabeza hacia fuentes de luz.
  • De 2 a 3 meses: Reconoce las caras y puede memorizarlas. Sigue con la vista el desplazamiento de los objetos. Su visión de cerca y lejos es más afinada.
  • De 3 a 4 meses: Al cumplir los cuatro meses ya tiene visión binocular. Enfoca sin problemas objetos a unos 40 cm. Distingue más los colores. Mira su mano y juega con ella.
  • A partir del quinto mes: La coordinación entre lo que se ve y sus capacidades motrices le permite hacer movimientos de presión con las manos.

Es necesaria la visita al oftalmólogo pediátrico en caso de un parto prematuro, si se han producido problemas durante el embarazo o el parto, si la madre o el padre han tenido problemas de visión, si los ojos del bebé lagrimean continuamente o si su pupila está blanquecina, o si observamos desviación en alguno de los ojos del recién nacido o la caída de uno de los párpados.

En los primeros meses de vida, hay que descartar enfermedades oculares graves como el retinoblastoma (tumor intraocular, frecuente en la infancia), y otras malformaciones. Entre 1 y 4 años se comprueba la agudeza visual y defectos como el estrabismo, alteraciones oculares y la miopía, hipermetropía y astigmatismo, y se descarta la presencia del ojo vago. A partir de esa edad, se debe realizar controles anuales hasta cumplir los 14 años.

Si detecta que su hijo cuando lee, se acerca o aleja excesivamente al papel, aparta la vista del mismo con frecuencia, cierra los párpados para mirar, se frota continuamente los ojos, los tiene llorosos o se le enrojecen, padece dolores de cabeza frecuentes, o le molesta demasiado el sol, es probable que tenga algún problema de visión, y debería acudir al oftalmólogo para realizar un examen ocular en profundidad y descartar cualquier anomalía, o detectarla de manera precoz, para solucionarla.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies