El pie plano es una afección frecuente entre los más pequeños. Se calcula que el 40 % de los niños la padecen y es un tema que preocupa mucho a los papis, por eso vamos a explicaros en que consisten y qué hacer ante un niño que presenta los pies planos.

¿Qué es el pie plano infantil?

Un pie plano infantil es un pie que no tiene arco plantar. Un pie que apoya toda la planta en el suelo. Algo muy típico en niños hasta que maduran adecuadamente. Hasta los cinco años muy habitual.

El pie plano infantil tiende a mejorar en la inmensa mayoría de veces a medida que el niño crece y vamos a explicar por qué sucede esto. En el niño existen básicamente dos tipos de pie plano, el pie plano flexible y el pie plano rígido.

El pie plano flexible se caracteriza por ser un pie con una estructura esquelética normal, pero con mucha flexibilidad en sus articulaciones. Por ello, cuando el niño se pone de pie y apoya su peso, el puente se hunde y el talón se desvía hacia afuera.

Es lo que llamamos “talo valgo”. Este es el tipo de pie más frecuente en el niño y se considera una situación de normalidad durante los primeros años de vida. 

En la consulta de Unidad de Pediatría Avanzada realizamos dos maniobras en el podoscopio para confirmar que se trata de un pie plano flexible:

– El Jack test que consiste en extender el dedo gordo del pie. En un pie plano flexible esta maniobra hace aparecer el arco longitudinal interno.

– Maniobra de Fonseca que consiste en decirle al niño que se ponga de puntillas entonces aparece el puente y el talón se coloca corregido hacia adentro.

  

 

El pie plano rígido se caracteriza porque existen uniones anómalas entre los huesos del pie. Ello provoca una deformidad con menor altura del arco longitudinal y una desviación en valgo del talón.

Cuando el niño se pone de puntillas, la postura del pie no cambia debido a que la movilidad está bloqueada por la unión entre los huesos.

Existen dos tipos básicos de unión anómala, entre los huesos astrágalo y calcáneo o entre los huesos calcáneo y escafoides. La primera provoca un bloqueo mucho más rígido. Esta situación es definitiva y no cambia con la edad.

En este caso si que hay que ir al traumatólogo para realizar pruebas complementarias que confirmen el diagnóstico y pautar un tratamiento.

 Señales de alarma ante un pie plano infantil

  • Dolor en el pie, en el tobillo, en la pierna o en la rodilla.
  • Es importante saber si siempre se queja del mismo pie.
  • Aparición de contracturas musculares.
  • Huella asimétrica.
  • Imposibilidad para caminar de puntillas.
  • Torpeza o cambios en la forma de caminar.
  • Limitación para realizar actividades físicas.
  • Inclinación del talón hacia fuera.

Diagnóstico

La exploración física es vital para el diagnóstico de pie plano infantil.
Sólo cuando haya dudas de que el niño pueda padecer un pie plano rígido se deberán realizar pruebas complementarias, tales como radiografías, TAC o RMN.

  • Las radiografías servirán para observar el crecimiento de los huesos del pie. Se comprobará que no existan uniones alteradas de esos huesos.
  • En casos de asimetría de pies puede ser preciso la visita con el neuropediatra para descartar enfermedades musculares o nerviosas.

Tratamiento

 En general, el pie plano flexible no requiere tratamiento. Se trata de pies normales que evolucionarán espontáneamente hacia una mejoría de la alineación.

Conviene estimular el desarrollo de la musculatura propia del pie mediante ejercicios como caminar de puntillas o, más sencillo, caminar descalzo por casa.

Debemos evitar el uso de calzado rígido porque no permite un correcto desarrollo del pie.

Desde Unidad de Pediatría Avanzada no aconsejamos el uso de plantillas ni otro tipo de dispositivos o calzado ortopédico, ya que las plantillas modifican el apoyo de la planta del pie en el momento que el niño pone el peso encima. Sin embargo, no se ha demostrado que tengan efecto en corregir pie plano flexible. 

Además, las plantillas contribuyen a que la suela del calzado sea más rígida y ello no favorece el desarrollo muscular del pie.

Por otra parte, se ha comprobado que un porcentaje de los niños que utilizan plantillas pueden desarrollar trastornos psicológicos relacionados con la autoimagen delante de sus compañeros de escuela.

Hoy en día sólo estarían indicadas en algunas afecciones del pie en las que se producen sobrecargas con aparición de callosidades o dolor.

En casos de pie plano rígido por uniones óseas anómalas, si es poco sintomático suele ser suficiente con tratamiento rehabilitador que revierta la contractura de la musculatura peronea.

Si existen esguinces muy repetidos o dolor que no cede con tratamiento rehabilitador, se ha de plantear una cirugía de resección de la unión ósea anómala.

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